Recientemente visitamos Barcelona Glass Studio, el taller de Ferran Collado, artista vidriero de la cuarta generación de Vidres Collado, una empresa familiar que ha evolucionado manteniendo su esencia artística. Ferran actualmente colabora con la fabricación de INKit, nuestro primer producto, empleando la técnica del vidrio soplado; verlo en acción es un verdadero espectáculo. Su historia se transmite a través de recuerdos familiares y su pasión es fácilmente reconocible en la maestría que refleja cada una de sus piezas.

 

¿Cómo ha sido la evolución de Vidres Collado desde sus inicios y cómo influyó en tu historia profesional, siendo una empresa familiar?

Mi bisabuelo empezó en 1920 con una pequeña tienda de barrio, colocando e instalando vidrios; con el tiempo mi abuelo siguió, mi padre, y ahora estoy yo. Somos cuatro generaciones trabajando el vidrio y dependiendo de qué época, hemos trabajado más unas técnicas que otras. Desde hace unos 15 o 20 años pasamos de los espejos venecianos, el tallado y grabado, a temas más de artesanía, diseño e instalaciones exclusivas. Al haber mucha competencia en el entorno del vidrio industrial, decidimos desviarnos y ser el tipo de vidrieros que conocen muy bien el material y todo lo que se puede hacer; tenemos la suerte de dominar muchas técnicas.

 

¿Cuáles son los recuerdos más profundos de las tres generaciones anteriores a ti, respecto al trabajo del vidrio?

No recuerdo cuando comencé a trabajar el vidrio, simplemente cuando tuve consciencia, ya estaba todo ahí; lo que sí recuerdo es salir del colegio y no ir al parque, sino al taller; siempre había trabajo y gente haciendo cosas en vidrio; yo daba vueltas por ahí, ayudaba en lo que podía, y cuando me di cuenta de que era un oficio, un trabajo y una manera de vivir, ya era mayor y decidí que quería ser vidriero. Los recuerdos son esos, ayudaba mucho a mi abuelo, estaba con mi padre, con trabajadores que teníamos y son recuerdos de infancia, pero eso sí, todos en la cristalería.

 

¿Cuándo comenzaste a trabajar la técnica del vidrio soplado? ¿Fue algo nuevo dentro de la familia o siempre existió esa tendencia al trabajo más artístico?

Empecé a soplar bastante tarde. Cuando era pequeño, se trabajaban mucho en el taller los espejos venecianos, que llevan complementos de vidrio caliente como hojas, flores, varillas torcidas; en casa siempre hubo un soplete y yo recuerdo que mi abuelo y mi padre calentaban en él pequeñas varillas de vidrio y fabricaban las piezas para los espejos. El vidrio caliente me atrajo desde el principio, en el momento en que vi fuego y vi que el vidrio se podía fundir, me atrajo muchísimo. Debía tener 17 o 18 años cuando comencé. Anteriormente sí que había trabajado el vidrio caliente pero con otras técnicas. Y no fue algo nuevo. En la familia siempre ha existido ese componente artístico, aunque no se pudiera explotar al máximo en todo momento. A nosotros nos ha gustado ser vidrieros más auténticos, buscar la materia en sí y explorar todo lo que puede ofrecer el material.

 

El fuego y el vidrio

 

¿Cuándo surgió Barcelona Glass Studio?

Barcelona Glass Studio surge de manera activa en el año 2015. Desde hace muchos años me parecía que había un vacío muy grande, que era el de dar cursos y el de tener un espacio donde diseñadores, interioristas y arquitectos tuvieran un encuentro más cercano al artesano; un espacio más abierto, más moderno, con tecnologías. Me asocié con Agustina Ros; ella vino desde Argentina, yo le di unas clases de vidrio soplado y se quedó en Barcelona, con el tiempo nos hicimos socios y empezamos la andadura de Barcelona Glass Studio, un espacio abierto donde damos cursos e intentamos hacer que la gente interesada se involucre.

¿Cómo llevas tu proceso creativo, desde que surge una idea hasta que la realizas?

Mi proceso creativo es complejo; no tengo mucho tiempo libre para hacer todo lo que me gustaría; sin embargo en los últimos años me encuentro muy contento porque los proyectos que me encargan son proyectos en los cuales me involucro mucho, intento esforzarme al máximo, de tal manera que los siento un poco míos; mi sello, mi huella es poner un poco de mi arte, y eso me llena bastante. Al no tener el tiempo necesario para crear mi propia obra, lo que hago generalmente es experimentar sin ninguna línea, sin ningún objetivo final. El tiempo libre que tengo lo destino más a investigar, a probar cosas raras, a jugar. Mi obra desde hace un tiempo se ha convertido en la experimentación.

 

¿Cuáles han sido los proyectos más emocionantes que has llevado a cabo? ¿Y aquellos que han representado un mayor reto?

He realizado muchos proyectos, trabajamos para Nike e hicimos una huella de un zapato de dos metros; trabajamos para hoteles y hacemos instalaciones súper locas y cosas muy divertidas pero que a la vez representan un reto muy grande porque hay mucha presión. Trabajos grandes hemos hecho muchos, instalaciones de espejos enormes; ahora hicimos unas lámparas para Estados Unidos, de 60 centímetros de diámetro, ¡una auténtica locura!; ayer soplamos unas piezas muy grandes también para un artista… el proyecto Earthink ha sido realmente divertido.  Lo más interesante y satisfactorio es que después los ves terminados y ves que funcionan, esto es lo mejor de todo.

 

Piezas vidrio soplado

 

¿Has tenido interés por trabajar otros materiales?

La verdad no. Desde pequeño me ha gustado el vidrio, lo he vivido en la familia, pienso en vidrio. Por supuesto hay otros materiales que me gustan como la madera, la piedra o el hierro, pero son secundarios para mí, para mi obra, para mi principal elemento que es el vidrio. Tal vez soy un poco aburrido pero nada me apasiona más que el vidrio.

 

¿Cuál es el sello distintivo en tus piezas? ¿Qué es lo primero que buscas transmitir con cada una de ellas?

Realmente no tengo un sello identitario; experimento mucho, conozco muchas técnicas y tengo un gusto muy amplio por la diversidad que ofrece el vidrio, el riesgo es que no puedo elegir una peculiaridad, lo cual es una desventaja porque es difícil que me identifiquen; pero el común denominador en toda pieza que fabrico, es sorprender al espectador. Para mí la gracia es que se transmita una sensación, un sentimiento; si consigo transmitir algo, por pequeño que sea, he logrado mi objetivo.

 

¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando en proyectos para restaurantes y cocineros, elaborando vajilla diseñada con propósitos específicos?

En el mundo de los cocineros hay mucha competencia desde hace un tiempo, de tal manera que cada cocinero quiere algo completamente único y distinto. Hay que tener muchos recursos para poder hacer y expresar. Últimamente vienen muchos restaurantes de alta gama con su propio equipo de diseñadores, que saben exactamente lo que buscan, lo cual facilita mucho el trabajo; antes cada uno quería algo diferente pero sin tenerlo muy claro, y había que reinventarse. Pero la experiencia es positiva, el vidrio ha entrado con mucha fuerza en la cocina y es sin duda, el gran aliado del cocinero.

 

Trabajo del vidrio soplado

 

¿Cuáles son las tendencias en el mundo del vidrio artístico?

Si te adentras en el mundo del vidrio te darás cuenta de que hay tantas variantes… realmente yo busco mis propias tendencias, mis clientes tienen sus tendencias y yo soy parte de su arte. El mundo del vidrio es tan amplio que no hay una tendencia real, es muy diverso.

 

¿Qué técnicas empleas para dar color al vidrio?

Existen varias técnicas pero yo empleo esmaltes de distintos colores o bien empleo vidrio de color que ya viene fabricado con pigmentos minerales, pero normalmente tintar el vidrio es un proceso que nosotros no hacemos.

 

¿Crees que con el paso del tiempo, la técnica milenaria del vidrio soplado continúe realizándose de la misma manera?

Yo creo que sí; la tecnología agiliza y facilita los procesos, una máquina te puede ayudar a moldear el vidrio, a soplarlo, pero la mano del hombre en esta técnica es actualmente, ha sido, y yo creo que seguirá siendo indispensable. El vidrio soplado es una técnica muy física que también requiere mucho trabajo mental.

 

Ferran Collado

 

¿Qué tipo de piezas disfrutas más fabricando?

Lo que más disfruto fabricar son aquellas piezas que son únicas, cuando no tengo ningún plano que seguir, piezas grandes y bastante locas, con las que no tengo una línea que respetar, en las que me voy encontrando con problemas y voy solucionando al momento.

 

¿Qué hay del trabajo con neón? ¿Cómo es la técnica que empleas con este material?

El neón es bastante experimental, no es nuestra actividad diaria y lo utilizamos puntualmente para cosas artísticas, para instalaciones de artistas, de museos… es una técnica que no se utiliza en soportes normales, por ello lo empleamos en cosas muy concretas, como una opción más que podemos ofrecer.

 

Para finalizar, ¿qué ha supuesto para ti colaborar con la fabricación de INKit, el primer producto de Earthink?

Ha sido un lujo trabajar con todo el equipo de Earthink. Al principio el diseño de las piezas era muy distinto a lo que trabajo normalmente; tuve que pensar bastante para resolver algunos problemas técnicos y fue un reto para mí pero el resultado ha sido increíble. Todo está saliendo muy bien y realmente no me lo esperaba así; considero que el producto es bueno y el concepto es muy interesante.

 

Agradecemos enormemente el tiempo de Ferran Collado y su profunda implicación en Earthink. ¡Os invitamos a conocer más sobre sus proyectos aquí!